Despertador

 

Acaba el mes de agosto y empieza septiembre. Para la mayoría de nosotros, este cambio en el calendario supone el reinicio de nuestra ocupación laboral después de unos días de descanso vacacional, y nos obliga a adaptarnos al ritmo de trabajo habitual durante la mayor parte del año.

 

 

¿Es normal experimentar malestar cuando nos incorporamos al trabajo?

Aunque la mayor parte de la población se adapta bien a tal cambio de ritmo en cuestión de horas o de pocos días, para algunas personas este retorno resulta más complicado, ya que durante un tiempo experimentan ciertas sensaciones que les dificultan una adaptación laboral satisfactoria. Nos referimos por ejemplo, a sensaciones como tristeza y apatía, fatiga persistente, nerviosismo e irritabilidad, alteración del sueño y el apetito o la falta de interés por el entorno, que se pueden alargar más de lo esperado durante las primeras semanas de trabajo.

 

 

Cuando incorporarnos se convierte en un problema psicológico.

Aunque no está considerada una patología en sí misma, tal sintomatología constituye un trastorno adaptativo y, como tal, nos indica que la persona que lo sufre ha fracasado en el periodo de transición entre ocio y vida laboral activa, experimentando los síntomas antes descritos. A este cuadro desadaptativo lo denominamos síndrome postvacacional.

A menudo también se denomina depresión postvacacional o estrés postvacacional, aunque éstas son expresiones menos afortunadas, ya que pueden inducir a cierta confusión respecto a otros cuadros psicopatológicos más generales, como son los cuadros depresivos y de ansiedad o estrés.

 

 

 

Aspectos a tener en cuenta para conseguir una vuelta al trabajo satisfactoria.

 

A continuación os detallamos los principales aspectos a tener en cuenta:

 

  1. No vuelvas de las vacaciones justo el día anterior, mejor programa el regreso de forma anticipada.

 

  1. Adapta de forma progresiva la vuelta a los horarios habituales.

 

  1. Inicia lo antes posible las actividades extralaborales normales durante el año.

 

  1. Flexibiliza la realización de las actividades no laborales en función de la energía y el humor que tengas en cada momento.

 

  1. Incluye el ejercicio físico en tus rutinas, en la medida de lo posible.

 

  1. Empieza gradualmente la intensidad del trabajo durante los primeros días, sin llevarte trabajo a casa.

 

  1. Duerme de forma adecuada y con horarios regulares.

 

Si aplicáis estas sencillas normas a vuestro quehacer diario, os ayudará a disfrutar de un retorno laboral más tranquilo y satisfactorio. Aunque, en este sentido, cabe decir que lo más importante es tener una actitud vital positiva y de aceptación ante la realidad de tener que trabajar, viéndolo como algo que nos ayuda a vivir con más plenitud.