Cuando comemos por ansiedad

¿Quién no ha comido nunca de forma compulsiva en momentos de ansiedad?

Cuando gestionamos situaciones tensionales que desbordan nuestros recursos psicológicos, el malestar emocional resultante que se genera en nosotros nos puede empujar a recurrir a la comida, a saciarnos rápidamente, como mecanismo ansiolítico que aparentemente nos devuelve a un estado de tranquilidad y satisfacción. Sin embargo, se trata de un efecto efímero, que nos puede acabar generando problemas físicos y psicológicos, más allá de sus efectos supuestamente relajantes.

Aunque lo más habitual y sano es comer a partir de la sensación de hambre física -aquélla resultante del desgaste calórico y de los nutrientes, y que debemos recuperar-, a menudo podemos llegar a ingerir alimentos sólo para compensar necesidades emocionales.

Esta ingesta ansiosa nos conducirá a una sobreingesta alimentaria y a un creciente desequilibrio nutritivo, así como nos acabará generando sentimientos de culpabilidad que aumentarán nuestro nivel de ansiedad, predisponiéndonos a otros episodios de sobreingesta, entrando así en un círculo adictivo , del cual puede ser difícil salir.

Por supuesto, el hecho de comer ocasionalmente algo que nos gusta mucho, como premio o recompensa emocional para satisfacernos, no es necesariamente negativo en sí mismo. El problema aparece cuando las “ingestas compensatorias” se convierten en la principal forma de afrontamiento del malestar emocional.

Este hambre emocional obviamente no se puede saciar sólo con el acto de comer, ya que no tiene su origen en las necesidades nutritivas sino en necesidades emocionales no satisfechas. Por lo tanto, hay que aprender a reconocerla cuando se nos presenta, resistiéndonos a la ingesta compulsiva y aprendiendo a utilizar otros mecanismos reductores de ansiedad.

En este sentido, están indicadas pautas condutuales como el ejercicio físico, técnicas de relajación o de mindfulness y, en general todos aquellos mecanismos de reestructuración cognitiva que nos ayuden a tomar conciencia de la situación de nuestro desequilibrio emocional del momento.

Esta hambre emocional la podemos reconocer fácilmente , ya que tiene elementos característicos que la identifican, como por ejemplo:

– Nos hace desear determinados alimentos que nos reconfortan rápidamente, habitualmente los azúcares y las grasas, que son los que generan una mayor recompensa cerebral.

– Se activa de forma súbita y con urgencia, nunca de forma progresiva o natural.

– No nos sentiremos satisfechos ni saciados por mucho que comamos, más bien nos llevará a experimentar insatisfacción.

– Nos empuja comer de forma automática, deprisa y sin ser conscientes de lo que estamos comiendo.

– Nos acabará generando sentimientos de culpa, arrepentimiento o vergüenza.

Desde aquí animamos a todos nuestros lectores a reflexionar sobre los propios hábitos alimentarios, a analizar hasta qué punto os reconocéis en las características del hambre emocional.

Y os recordamos que en nuestro Gabinet disponemos de un excelente servicio de nutrición y dietética, donde tenemos en cuenta todos estos aspectos de naturaleza psicológica, tan importantes para trabajar a la hora de promover un estilo alimentario saludable y adecuado.

Santiago Romeu Andrés
Psicólogo Especialista en Psicología Clínica
GABINET PSICOLÒGIC ROMEU

Incorpora la Atención Plena en tu vida

Ya estamos en plena época veraniega, y muchos de nosotros disfrutamos de unos días de descanso, realizando actividades diferentes a las habituales durante el resto del año, y que lógicamente queremos exprimir al máximo.

En este contexto de ocio y aparentemente “sin estrés”, a algunas personas les puede resultar muy difícil disfrutar plenamente de aquello que están haciendo, o bien saborear realmente las vivencias del momento, en parte debido a una actitud focalizada “en el consumo rápido” de la actividad elegida, generándoles –paradójicamente- elevados estados de inquietud y de saturación, que son incompatibles con un estado real de bienestar emocional.

En este sentido, hace unos años que se habla de la importancia de vivir con consciencia y atención plena (traducción de mindfulness), como una de las claves para aumentar nuestro equilibrio psicológico y alcanzar una sensación de mayor plenitud y satisfacción personal. Esencialmente, se trata de tomar consciencia de nuestros propios pensamientos, emociones y comportamientos, sin juzgarlos ni tomar parte de los mismos, sinó con una actitud contemplativa y aceptando plenamente la vivencia del momento.

De hecho, si profundizamos en los principios de la llamada Terapia Cognitiva de Tercera Generación, ésta nos propone el mindfulness como técnica de meditación que cultiva esta actitud vital, y que puede llegar a cambiar la forma de relacionarnos con nuestro entorno, sentando así las bases de la llamada Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), en el tratamiento de los problemas psicológicos más habituales de hoy en día, como los trastornos depresivos y de la esfera ansiosa, entre otros.

En definitiva, desde aquí aconsejamos al lector que aproveche estos días de vacaciones -o los momentos de ocio en general-, como una posibilidad para experimentar la atención plena en cada una de las actividades que esté haciendo, sin más finalidad que la propia vivencia del momento, independiente de la naturaleza o el resultado de la misma.

Actividades naturales como pasear, respirar profundamente, estar en contacto con la naturaleza, así como conversar, escribir, leer, observar el entorno, escuchar música o hacer deporte, posibilitan una experiencia abierta y consciente.

Probadlo!

Santiago Romeu Andrés
Psicólogo Especialista en Psicología Clínica col. núm. 5205 COPC
GABINETE PSICOLÓGICO ROMEU

El poder del miedo

“El miedo se ha convertido en una emoción primaria dominante en la sociedad actual. Tanto el temor que nace de las circunstancias colectivas -desastres naturales, guerras o crisis económicas-, como el que surge de nuestro interior, especialmente del cerebro -fobias ansiedad, angustia, pánico o incertidumbre”.

Parafraseando el título y uno de los párrafos del conocido libro del Dr. Jorge Tizón, eminente psiquiatra, psicoanalista y neurólogo de la Universitat de Barcelona, podemos constatar que de hecho, estamos conviviendo cotidianamente con el miedo, y más si tenemos en cuenta la elevada influencia que los medios generan en nuestro pensamiento y conducta, aumentando y magnificando nuestros temores.

Tal y cómo explica el Dr. Tizón, hace falta que situemos los temores en su justa dimensión, aprendiendo a identificarlos y a gestionarlos en nuestra vida cotidiana. Sólo así podrán disminuir de forma significativa, especialmente si también los trabajamos con terapias psicológicas basadas en los esquemas cognitivos, en la inteligencia emocional y en la psicología positiva.

Uno de los mecanismos básicos para gestionar el miedo, es entender que debe afrontarse, pero evitando exposiciones innecesarias y, sobre todo, sin dejarse llevar por las sensaciones corporales negativas que éste genera. En este sentido, son muy recomendables los ejercicios respiratorios antiansiedad.

Más allá de estos mecanismos terapéuticos de autogestión, evidentemente existen otros más estructurados y con un mayor alcance terapéutico, que se deberán aplicar cuando nos encontremos ante estados de miedos más patológicos, es decir, cuando el miedo adquiera un nivel y una relevancia tales, que paralicen y desadapten a la persona, generando un cuadro clínico que requiera una intervención profesional adecuada.

Pero en cualquier caso, si mantenemos una actitud de aceptación del miedo como la emoción humana normal y adaptativa que es, centrándonos en relativizarla y afrontarla cuando la notemos, tendremos buena parte del trabajo ya hecho.

Santiago Romeu Andrés
Psicólogo Especialista en Psicología Clínica, col. núm. 5205 COPC
GABINET PSICOLÒGIC ROMEU

Llegan las vacaciones más esperadas del año

Llegan las vacaciones más esperadas del año

 

Las vacaciones de verano representan unas de las actividades de ocio más esperadas a lo largo de cada año, para la inmensa mayoría de la población adulta laboralmente activa, así como para los niños.

Dado nuestro estilo de vida actual, en general muy acelerado y consumista, el periodo vacacional es una importante fuente de esfuerzo y de expectativas, que suelen conducir a un estado de satisfacción, pero que también nos pueden generar frustración, así como un esfuerzo económico y de organización importante. Y, por supuesto, es un periodo que implica un cambio de hábitos cotidianos respecto al periodo laboral.

En cualquier caso y considerando los resultados de algunos estudios serios sobre el tema (Jeroen Nawijn, 2008 y 2009), parece que la inmensa mayoría de las personas que hacen vacaciones afirman haber tenido unas vacaciones muy satisfactorias (hasta 98%), independientemente de la llamada “tristeza posvacacional”.

Lo más sorprendente de estos resultados, es que esta percepción de elevada satisfacción por las vacaciones vividas no guarda relación directa con las experiencias reales tenidas durante el propio periodo vacacional, sino que parece fruto de una selección memorística que, a posteriori, “se queda” con ciertos recuerdos vacacionales concretos -muy positivos-, en detrimento de otras experiencias más frustrantes que puedan haber ocurrido durante las vacaciones reales.

De hecho, este fenómeno se denomina “efecto color de rosa”, expresión creada a finales de los años 90 por Terrence Mitchel, de la Universidad de Washington. Según este autor, las personas tendemos a anticipar y recordar nuestras vacaciones como si las hubiéramos disfrutado mucho más de lo que en realidad las disfrutamos, cuando las estamos experimentando.

 

En cualquier caso, desde aquí os damos algunos consejos para tener en cuenta a la hora de preparar sus vacaciones, para que puedan ser gratificantes, reparadoras y beneficiosas:

  • Pensar con realismo y decidir el tipo de vacaciones que “sentimos” que realmente necesitamos hacer, sin dejarnos influir por la publicidad imperante, las personas de nuestro entorno o las modas del momento.
  • Rehuir de actitudes autoexigentes, que pueden conducir a formarnos demasiadas expectativas, angustiándonos innecesariamente.
  • Renunciar a iniciar en paralelo todas las actividades de ocio que hemos decidido hacer. Es mejor priorizar e ir con calma, en función de nuestro estado emocional, según cada momento.
  • Tener en cuenta que durante los primeros días de vacaciones, estaremos todavía bajo los efectos de un estilo de vida más acelerado e influido por la dinámica laboral, y que por tanto no debemos llenarnos de mucha actividad vacacional. Lo más importante es permitirnos un cambio de ritmo progresivo “a la baja”.
  • En relación a los últimos días de vacaciones, tenemos que hacerlo a la inversa, aumentando progresivamente nuestra actividad cotidiana para aclimatarnos mejor al regreso del ritmo laboral habitual, minimizando el llamado “síndrome postvacacional”.

Y ahora sí ….., buenas vacaciones reparadoras a todos nuestros lectores!

 

Santiago Romeu Andrés

Psicólogo Especialista en Psicología Clínica, col. núm. 5205 COPC

GABINET PSICOLÒGIC ROMEU

Ansiedad y estrés ante situaciones de evaluación

Ansiedad y estrés ante situaciones de evaluación
Esta semana la mayoría de los alumnos que han terminado el Bachillerato se enfrentan a la selectividad. Esta prueba de acceso a la universidad se vive a menudo con inquietud por toda la presión que el estudiante puede sentir encima. La ansiedad y angustia ante los exámenes son situaciones comunes que muchos alumnos viven en las evaluaciones durante todo el curso.
Estas reacciones emocionales negativas e incómodas ante la anticipación de una situación estresante como es un examen, no se debe vivir como una ‘normalidad’ ni pasar por alto. Es cierto, que está demostrado que cierto grado de tensión anticipatoria es positivo porque sirve para mantener activas las facultades intelectuales, físicas y emocionales, además de mejorar el rendimiento; pero esta tensión puede convertirse fácilmente ansiedad, y darse el efecto contrario: una evaluación se convierte en un hecho amenazante que se vive como algo insuperable, y a la que se da una importancia exagerada.

Los principales síntomas no se alejan de los que cualquier niño o adolescente podría tener al pasar por otro proceso ansioso de diferente origen. Podemos ver que hay pérdida de apetito, o descontrol alimentario (comer entre horas o muchas cantidades de forma ansiosa), alteración del sueño con dificultades de conciliación, pesadillas o dormires poco profundos, estado de ánimo irritable y pensamientos negativos y catastróficos cuando se piensa en los futuros resultados de la evaluación.

índiceEn este caso, puede ser necesario iniciar una intervención dirigida a la disminución del estado ansioso, llevando a cabo técnicas de relajación, y de reestructuración cognitiva hacia los pensamientos negativos asociados a un examen. Además, sería recomendable dotar al estudiante que sufre ansiedad y estrés ante situaciones evaluativas de recursos a nivel organizativo, de planificación y de técnicas de estudio para afrontar los exámenes con más tranquilidad y seguridad.

Elisabet Portavella Jovés

Psicóloga Infanto-Juvenil Col.19608

Uso y abuso de las nuevas tecnologías

Uso y abuso de las nuevas tecnologías

Las nuevas tecnologías son una herramienta imprescindible y necesaria en nuestro día a día . Estan modificando la manera en que vivimos y entendemos el mundo . Sus usos nos proporcionan una gran cantidad de ventajas : información , comunicación , aprendizaje, ocio … Pero en acceso , este consumo,  puede provocar el efecto contrario al deseado :
– Sobreestimulación e inhibición debido a la incapacidad de procesar tanta información ,
– Aislamiento ,
– Aprendizajes erróneos por mala información o dificultades de aprendizaje en lectura o escritura ,
– Abandono de obligaciones escolares , laborales o familiares …

Cuándo podemos decir que el uso que se hace es abusivo y puede transformarse en adicción ?
La diferencia entre un uso adecuado y la adicción es el grado de interferencia que las nuevas tecnologías pueden tener en la vida cotidiana de la persona . La conducta adictiva influye en el estado emocional y social de la persona y puede provocar deterioros clínicamente significativos. Los primeros síntomas suelen ser el incremento del consumo , la tendencia al aislamiento rompiendo progresivamente las relaciones sociales reales , la disminución del rendimiento académico o laboral , o la agresividad y el ánimo irritable cuando no se tiene el contacto con el objeto de adicción (móvil , videoconsola , ordenador , tableta … ) o cuando no se está ‘ consumiendo ‘.

índicePara iniciar el tratamiento , como toda adicción , el abuso de las nuevas tecnologías , necesita del reconocimiento del problema y motivación por el cambio por parte del afectado para que éste sea efectivo . El tratamiento de este abuso se debe dar a varios niveles ( paciente , familia , entorno) y siempre ajustarse a las características del paciente . Habrá que tener en cuenta sobre todo la edad del afectado y hacer un análisis de las causas que han propiciado la adicción .
Una vez hecha una evaluación clínica al paciente ( historia evolutiva , personalidad , adaptación al entorno … ) se darán las pautas de intervención ajustadas que pueden basarse en entrenamiento en autocontrol , trabajo de la autoestima , refuerzo de otras conductas , entrenamiento en habilidades sociales , relajación o terapia de grupo que fomente la aceptación y la motivación para el cambio.

Elisabet Portavella Jovés

Psicóloga Infanto-Juvenil Col.19608

FOBIA SOCIAL EN LA INFANCIA Y ADOLESCENCIA

FOBIA SOCIAL EN LA INFANCIA Y ADOLESCENCIA

La fobia social es un miedo desproporcionado a situaciones de interacción social. El niño o adolescente tiene la creencia de que la actuación va a ser, inadecuada, ridícula, embarazosa o humillante y que los demás se darán cuenta y lo descalificarán y rechazarán. Durante la exposición a la situación social hay una activación fisiológica intensa. Según el DSM-IV los criterios diagnósticos de la fobia social son:

A) Temor acusado a las situaciones sociales.

B) La exposición las situaciones provoca ansiedad.

C) Reconoce que el temor es excesivo (Este criterio no se cumple en los niños).

D) Evitación de la situación/es temidas.

E) Provoca interferencia, malestar, deterioro.

F) En menores de 18 años mínimo 6 meses de duración

G) No es debido a alguna sustancia ni enfermedad médica (organicidad)

En los niños y adolescentes las situaciones sociales dónde frecuentemente aparece el miedo son:

  • Asistir a fiestas o reuniones
  • Hablar en público
  • Pedir información
  • Comer
  • Beber
  • Conocer gente nueva
  • Hablar por teléfono
  • Salir al patio
  • Actividades extraescolares
  • Colonias, excursiones

Etiológicamente la fobia social se asocia a diferentes factores:

• Factores constitucionales: predisposición orgánica familiar a la ansiedad o temperamento ansioso

• Factores ambientales: estilo del vínculo,  malos modelos de Habilidades Sociales (HHSS), situaciones traumáticas, aprendizaje de creencias disfuncionales, falta de autoestima, complejos…

índiceEl tratamiento de la fobia social pasa primero de todo por trabajar a nivel emocional cuáles son los mayores miedos y poder hacer un termómetro emocional graduando los estímulos o situaciones según le dan poco miedo, bastante miedo o mucho miedo al niño. Después se dedica un tiempo a explicar cómo funciona la mente y cómo generamos el miedo hablando de la parte emocional y la parte racional de la mente humana. Una vez hechas estas primeras sesiones se pasará a un trabajo específico basado en los miedo del niño o adolescente dónde se trabajará:

• HHSS

• Exposición

• Relajación

• TREC (Terapia Racional Emotiva Conductual)

 

Elisabet Portavella Jovés

Psicóloga Infanto-Juvenil Col.19608

Trastorno de Estrés Postraumático en Niños y Adolescentes (TEPT)

Cualquier persona , en cualquier momento , puede experimentar algún tipo de trauma . Un trauma es una experiencia que pone en riesgo a la propia persona o la expone a situaciones amenazantes . La persona siente la amenaza sobre sí mismo u otras personas, sintiendo terrores , impotencia y horror ante la gravedad de lo que está pasando. Las experiencias traumáticas pueden clasificarse en diferentes categorías , algunos traumas como el maltrato infantil , presenciar actos de violencia doméstica , sufrir violaciones o lesiones , ser víctima de un desastre natural , una guerra o un acto terrorista .

Los niños y adolescentes , cuando han sufrido un trauma presentan algunos síntomas parecidos al adulto como son :
– Síntomas de reexperimentación del trauma .
– Síntomas de evitación de elementos o situaciones asociados al trauma .
– Hiperactivación , que en niños a menudo son síntomas físicos como dolor de estómago.

En general sin embargo, los niños muestran un menor embotamiento afectivo y menos conductas evitativas que las adultos .

Los síntomas de estrés postraumático varían de forma importante según la edad y , en ciertos aspectos , según el género de los menores:

a) Los niños tienden a mostrar una mayor agresividad y destructividad ya menudo manifiestan el trauma en los juegos y los dibujos , reactuar los hechos .

b ) En edad preescolar , las reacciones de los niños dependen mucho de las de sus padres y madres : si estos pueden mantener una cierta calma , los niños se sienten seguros y manifiestan poca sintomatología .

c ) Hacia los 8 o 10 años , las reacciones de los niños son ya muy similares a las de los adultos : a esta edad ya pueden entender bastante lo que está pasando , pueden prever las consecuencias a largo plazo del hecho traumático y pueden reflexionar , en cierta medida , sobre su papel en lo que ha pasado y en el futuro .

d) En la adolescencia , comienza a aparecer la misma idea que pueden tener los adultos de que el hecho traumático compromete los planes de futuro y rompe todas las ilusiones depositadas en él .

Independientemente de la edad , parece que las niñas y chicas puntúan más alto en la sintomatología del estrés postraumático , mientras que los niños y chicos muestran más síntomas conductuales .

También con independencia de la edad, los niños y adolescentes que se ven expuestos al que se está denominando como TEPT complejo , es decir , no consecutivo a un hecho puntual , sino a una situación traumática continuada , como la violencia familiar , las guerras , etc . parecen desarrollar mayoritariamente :
a) Cambios en la personalidad
b ) Ideación suicida
c ) Depresión
d) Adicciones y otros trastornos mentales
e) Secuelas neurobiológicas del sufrimiento

Los objetivos del tratamiento del TEPT son :
– Estabilizar la persona afectada.
– Confrontación con el trauma , básicamente a nivel cognitivo.
– Procesamiento del trauma , sobre todo en cuanto a las emociones .
– Controlar las memorias intrusivas , imágenes, etc ..
– Eliminar la evitación.
– Integrar el trauma en la vida de la persona .

Elisabet Portavella Jovés

Psicóloga Infanto-Juvenil Col.19608

La lectura infantil

La lectura infantil

índiceA  todos lo padres nos resulta difícil motivar a  nuestros hijos para que disfruten de la lectura, pero es algo que nosotros debemos promover por todos los beneficios que ello conlleva , así como:

  • Potenciar el nivel intelectual
  • Potencia la imaginación
  • Aumnetar el léxico
  • Aumentar las formas de expresión
  • Disfrutar de forma lúdica

Para que los pequeños de la casa se sientan motivados a leer , nuestro comportamiento es fundamental, nada mejor que dar ejemplo. Debemos leer regularmente,  para que nuestros hijos nos observen y de es ta manera las  probabilidades de que esta conducta sea imitada por ellos seran muy altas. De hecho, es uno de los principales factores que puede hacer que un niño se introduzca en la lectura así que hay que seguir unasdeterminadas reglas y pautas de comportamiento que conquistarán a los niños para adentrarse en el  mundo de los libros.

Es necesario que nosotros, como padres, dediquemos un cierto tiempo a leer con nuestros hijos, la razón es que muchos niños leen con mayor facilidad y comodidad cuando se encuentran junto a sus padres. El inconveniente en este caso puede ser la falta de tiempo por cuestiones laborales, pero si existe el deseo de potenciar la lectura infantil es necesario buscar un hueco y dedicarlo a la lectura de los primeros cuentos infantiles junto a nuestros niños.

La carencia de libros infantiles es la tónica habitual, ya que son los juguetes los que predominan entre las pertenencias del niño. Una buena opción es acudir a una biblioteca y seleccionar juntos cuentos que se leerán con la posibilidad, muchas veces, de llevarnos estos libros a casa.

En la motivación por la lectura infantil también intervienen otros factores, los profesores deben trabajar desde las aulas para incentivar la lectura infantil, una lectura amena con dosis de diversión mejoran el deseo de leer y se aleja del aburrimiento, el tedio y el sopor que algunos de nuestros hijos muestran a la hora de leer un libro en clase.

En conclusión decir que, dese un principio es necesario que los niños disfruten con la lectura, nosotros debemos contagiarles ese placer y leyéndoles desde muy pequeñitos  cuentos infantiles, les ayudaremos para poder empezar a  construir su intelecyo y su futuro.

Si este tema te ha parecido interesante, puedes seguir adquiriendo más información consultando las páginas webs que hay a continuación, además podras encontrar cuentos con los que poder inciar la lectura con tu hijo:

http://www.guiainfantil.com/libros/Lectura/index.htm

http://www.educar.org/articulos/lecturas.asp

http://www.doslourdes.net/lecturas_para_primaria.htm

http://www.elhuevodechocolate.com/cuentos.htm

Laia Escobar

 Logopeda Infantil y Neurologopeda CLC, núm. 083636

 

 

 

 

TRASTORNOS ADAPTATIVOS: UNA EPIDEMIA SILENCIOSA

“¿Es normal que me afecte tanto la pérdida del trabajo?”, “Después del divorcio, no puedo ir a trabajar con normalidad, e incluso me he ausentado varios días…”, “Desde que nos han trasladado de ciudad estoy irritable, no duermo bien y he dejado de quedar con mis amigos”

 Todas las personas nos enfrentamos a sucesos negativos o estresantes a lo largo de nuestra vida. Una persona que prevé que puede perder el puesto de trabajo o quedarse en desempleo puede, con alta probabilidad, experimentar síntomas tales como inquietud, ansiedad, irritabilidad, tristeza, insomnio, pérdida de apetito y disminución de la líbido, entre otros. Sin embargo, algunas personas, ante algunos acontecimientos, no reaccionan de modo adaptativo. En algunas ocasiones, estas reacciones desadaptadas no son ni graves ni duraderas, por lo que no se debe establecer un diagnóstico psicopatológico, pero en otras ocasiones generan un intenso malestar e interfieren en la vida de la persona.

   Los trastornos Adaptativos (TA), se definen como una reacción de desajuste (inadaptación) ante uno o más acontecimientos estresantes.  Estos trastornos tienen una alta prevalencia, afectando a un porcentaje muy elevado de pacientes que acuden a los Centros de Salud, y provocando un coste económico importante, ya que se asocia en un gran porcentaje a bajas laborales y disminución del rendimiento en el trabajo. Por definición, los trastornos adaptativos se presentan en respuesta a un estresor identificable, como la pérdida del trabajo, el cambio de puesto de trabajo, las expectativas de quedar en paro, el divorcio, el diagnóstico de enfermedades médicas, etc.

La aparición de los síntomas emocionales o comportamentales en respuesta a un estresante identificable tiene lugar dentro de los tres meses siguientes a la presencia de éste, y dichos síntomas se expresan clínicamente como un malestar mayor de lo esperable en respuesta a esa causa o bien como un deterioro significativo de la actividad social y/o laboral. Una vez ha cesado el estresante o sus consecuencias, los síntomas no duran más de seis meses. Para que esto sea así y no haya complicaciones, se han de poner en marcha los mecanismos psicológicos necesarios para hacer frente a la situación externa y, fundamentalmente, gestionar de modo adecuado las emociones a través de mecanismos de defensa adaptativos. Si este proceso no se realiza de forma adecuada se puede complicar y dar lugar a otro tipo de trastornos más graves, tales como los relacionados con el abuso de sustancias (alcohol, ansiolíticos), mayor depresión, ansiedad, del sueño y psicosomáticos, principalmente.

 Los estresores que pueden provocar los TA son muy variados (uno solo o varios, recurrentes o continuos, leves o severos, comunes o extraordinarios,…). Los más frecuentes son:

  • los relativos al grupo primario de apoyo (problemas familiares, de pareja, etc.),
  • problemas en el ambiente social (con amigos, de vecindad, etc.),
  •  problemas laborales (desempleo, trabajo estresante, etc.),
  •  relacionados con la enseñanza (problemas en la escuela, con el profesor, con compañeros, etc.),
  •  económicos, etc.

     No es posible predecir qué estresor provocará un TA y puede que un acontecimiento aparentemente inocuo provoque el trastorno, mientras que otros intensamente traumáticos no impacten al individuo de un modo significativo. Para poder diagnosticar un TA, los problemas han de causar un impacto importante en la persona, provocando una notable interferencia y deterioro (social, personal o laboral) en su vida, junto con un gran malestar y sufrimiento personal.

Criterios para el diagnóstico de trastornos adaptativos

Manual Diagnóstico y Estadístico. DSM IV:

  1. La aparición de síntomas emocionales o comportamentales en respuesta a un estresante identificable tiene lugar dentro de los 3 meses siguientes a la presencia del estresante. B. Estos síntomas o comportamientos se expresan, clínicamente del siguiente modo: (1) malestar mayor de lo esperable en respuesta al estresante (2) deterioro significativo de la actividad social o laboral (o académica) C. La alteración relacionada con el estrés no cumple los criterios para otro trastorno específico del Eje I y no constituye una simple exacerbación de un trastorno preexistente del Eje I o el Eje II. D. Los síntomas no responden a una reacción de duelo. E. Una vez ha cesado el estresante (o sus consecuencias), los síntomas no persisten más de 6 meses. Los trastornos adaptativos son codificados según el subtipo, que se selecciona de acuerdo con los síntomas predominantes. El estresante específico puede señalarse en el Eje IV. F43.20 Con estado de ánimo depresivo F43.28 Con ansiedad F43.22 Mixto, con ansiedad y estado de ánimo depresivo F43.24 Con trastorno de comportamiento F43.25 Con alteración mixta de las emociones y el comportamiento F43.9 No especificado

Tratamiento:

La intervención psicológica puede acompañarse del tratamiento farmacológico indicado por el psiquiatra; especialmente cuando el paciente no se beneficia de la psicoterapia a corto plazo. Dependiendo de los síntomas, se utilizan medicamentos como ansiolíticos, antidepresivos, antipsicóticos, estimulantes para pacientes que están muy retraídos; por lo general como complementarios de otras formas de tratamiento.

Jorge Cuevas Esteban

Médico Especialista en Psiquiatría. Col. 08-45666