TRASTORNOS ADAPTATIVOS: UNA EPIDEMIA SILENCIOSA

“¿Es normal que me afecte tanto la pérdida del trabajo?”, “Después del divorcio, no puedo ir a trabajar con normalidad, e incluso me he ausentado varios días…”, “Desde que nos han trasladado de ciudad estoy irritable, no duermo bien y he dejado de quedar con mis amigos”

 Todas las personas nos enfrentamos a sucesos negativos o estresantes a lo largo de nuestra vida. Una persona que prevé que puede perder el puesto de trabajo o quedarse en desempleo puede, con alta probabilidad, experimentar síntomas tales como inquietud, ansiedad, irritabilidad, tristeza, insomnio, pérdida de apetito y disminución de la líbido, entre otros. Sin embargo, algunas personas, ante algunos acontecimientos, no reaccionan de modo adaptativo. En algunas ocasiones, estas reacciones desadaptadas no son ni graves ni duraderas, por lo que no se debe establecer un diagnóstico psicopatológico, pero en otras ocasiones generan un intenso malestar e interfieren en la vida de la persona.

   Los trastornos Adaptativos (TA), se definen como una reacción de desajuste (inadaptación) ante uno o más acontecimientos estresantes.  Estos trastornos tienen una alta prevalencia, afectando a un porcentaje muy elevado de pacientes que acuden a los Centros de Salud, y provocando un coste económico importante, ya que se asocia en un gran porcentaje a bajas laborales y disminución del rendimiento en el trabajo. Por definición, los trastornos adaptativos se presentan en respuesta a un estresor identificable, como la pérdida del trabajo, el cambio de puesto de trabajo, las expectativas de quedar en paro, el divorcio, el diagnóstico de enfermedades médicas, etc.

La aparición de los síntomas emocionales o comportamentales en respuesta a un estresante identificable tiene lugar dentro de los tres meses siguientes a la presencia de éste, y dichos síntomas se expresan clínicamente como un malestar mayor de lo esperable en respuesta a esa causa o bien como un deterioro significativo de la actividad social y/o laboral. Una vez ha cesado el estresante o sus consecuencias, los síntomas no duran más de seis meses. Para que esto sea así y no haya complicaciones, se han de poner en marcha los mecanismos psicológicos necesarios para hacer frente a la situación externa y, fundamentalmente, gestionar de modo adecuado las emociones a través de mecanismos de defensa adaptativos. Si este proceso no se realiza de forma adecuada se puede complicar y dar lugar a otro tipo de trastornos más graves, tales como los relacionados con el abuso de sustancias (alcohol, ansiolíticos), mayor depresión, ansiedad, del sueño y psicosomáticos, principalmente.

 Los estresores que pueden provocar los TA son muy variados (uno solo o varios, recurrentes o continuos, leves o severos, comunes o extraordinarios,…). Los más frecuentes son:

  • los relativos al grupo primario de apoyo (problemas familiares, de pareja, etc.),
  • problemas en el ambiente social (con amigos, de vecindad, etc.),
  •  problemas laborales (desempleo, trabajo estresante, etc.),
  •  relacionados con la enseñanza (problemas en la escuela, con el profesor, con compañeros, etc.),
  •  económicos, etc.

     No es posible predecir qué estresor provocará un TA y puede que un acontecimiento aparentemente inocuo provoque el trastorno, mientras que otros intensamente traumáticos no impacten al individuo de un modo significativo. Para poder diagnosticar un TA, los problemas han de causar un impacto importante en la persona, provocando una notable interferencia y deterioro (social, personal o laboral) en su vida, junto con un gran malestar y sufrimiento personal.

Criterios para el diagnóstico de trastornos adaptativos

Manual Diagnóstico y Estadístico. DSM IV:

  1. La aparición de síntomas emocionales o comportamentales en respuesta a un estresante identificable tiene lugar dentro de los 3 meses siguientes a la presencia del estresante. B. Estos síntomas o comportamientos se expresan, clínicamente del siguiente modo: (1) malestar mayor de lo esperable en respuesta al estresante (2) deterioro significativo de la actividad social o laboral (o académica) C. La alteración relacionada con el estrés no cumple los criterios para otro trastorno específico del Eje I y no constituye una simple exacerbación de un trastorno preexistente del Eje I o el Eje II. D. Los síntomas no responden a una reacción de duelo. E. Una vez ha cesado el estresante (o sus consecuencias), los síntomas no persisten más de 6 meses. Los trastornos adaptativos son codificados según el subtipo, que se selecciona de acuerdo con los síntomas predominantes. El estresante específico puede señalarse en el Eje IV. F43.20 Con estado de ánimo depresivo F43.28 Con ansiedad F43.22 Mixto, con ansiedad y estado de ánimo depresivo F43.24 Con trastorno de comportamiento F43.25 Con alteración mixta de las emociones y el comportamiento F43.9 No especificado

Tratamiento:

La intervención psicológica puede acompañarse del tratamiento farmacológico indicado por el psiquiatra; especialmente cuando el paciente no se beneficia de la psicoterapia a corto plazo. Dependiendo de los síntomas, se utilizan medicamentos como ansiolíticos, antidepresivos, antipsicóticos, estimulantes para pacientes que están muy retraídos; por lo general como complementarios de otras formas de tratamiento.

Jorge Cuevas Esteban

Médico Especialista en Psiquiatría. Col. 08-45666

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